martes, 19 de julio de 2016

CAPÍTULO I. PANIZA

CAPÍTULO I
PANIZA


Breve historia del pueblo.
Aunque en el término municipal de Paniza, en la zona conocida como “Carles”, se localizó una necrópolis romana, la historia del nacimiento del pueblo es algo oscura hasta la llegada de Alfonso I el Batallador en el siglo XII y su conquista a los árabes. Está documentado que en 1272 la propiedad de la tierra de Paniza pertenecía a Jimeno de Urrea y éste la dejó en testamento a su hijo. En 1348, el rey Pedro IV de Aragón, conocido como “El Ceremonioso”, confiscó las tierras a sus dueños, Juan Jiménez de Urrea y Jimeno Pérez de Pina, por haberse sublevado junto con otros nobles aragoneses contra el rey, y éste las vendió a la comunidad de aldeas de Daroca en la que estuvo hasta el año 1785 en que dejó de ser aldea para convertirse en lugar y tener su primer Ayuntamiento.
Paniza, situada al pie de la Sierran de Algairén, asienta su casco urbano sobre un cerro mirando a la carretera de Valencia, todavía en pleno campo de Cariñena, en el cruce de la carretera que lleva a los pueblos de Aladrén, Vistabella y Cerveruela. Si durante la guerra de la Independencia fue escenario de grandes batallas, también lo sería en la primera guerra carlista, año 1835, cuando el cabecilla Quílez la tomó en dominio. Paniza tiene actualmente 750 habitantes, Cuando nació Domingo Laín, año 1940, alcanzaba los 1300. Anteriormente a la Guerra Civil llegó a tener cerca de 1700, con dos escuelas unitarias, cada una con más de 80 niños, regentadas por dos maestros sensacionales: Santiago Hernández Ruiz y Felisa Gambón Vitaller.
Pero anteriormente, perteneciendo al partido judicial de Daroca, como lo es hoy, (desde 1911 a 1965 perteneció al de Cariñena), el historiador Madoz cuenta en su famoso diccionario: "... Paniza tiene 300 casas, inclusas las del Ayuntamiento y cárcel; escuela de niños a la que asisten 70, dotada con 2.638 reales; otra de niñas concurrida por 60 y 800 reales de dotación; iglesia parroquial de Nra. Sra. de los Ángeles, de segundo ascenso, servida por un cura de provisión ordinaria; 6 racioneros curados y 2 capellanes, todos perpetuos; 3 ermitas (S. Gregorio, Sta. Bárbara y Ntra. Sra. del Águila) situadas fuera de la población, y 1 cementerio a 600 pasos del pueblo. Los vecinos se surten de dos fuentes cuyas aguas son de buena calidad. Confina el término por: N con Cariñena; E Pardina de Alcañicejo; S Aladrén y O Encinacorba. Su extensión es de 4 leguas y comprende un monte de carrascal que se extiende de S a N poblado de encinas; dos barrancos de escasas aguas con un puente cada uno; una fuente de aguas minerales, cuyo uso se indica para la curación de dolores reumáticos; 2 dehesas que tienen sobre 1.000 hanegadas de tierra y abundantes minas de cal. El terreno es secano, arenoso y pedregoso. Los caminos que conducen al Bajo Aragón y a Cariñena en mal estado. El correo se recibe de Cariñena por balijero tres veces a la semana. Entre su producción destaca el vino, trigo, cebada, avena y garbanzos; mantiene ganado lanar y cabrío; y hay caza de conejo, liebres y perdices: En Industria: la agrícola y 8 fábricas de aguardiente que decaen. En comercio: 2 tiendas de género de algodón y 14 de comestibles. Población: 237 vecinos: 1.125 almas”.
Actualmente Paniza ha adquirido un gran impulso económico por el desarrollo que la primitiva Cooperativa vinícola, que lleva el nombre de “Virgen del Águila”, ha realizado constantemente a lo largo de sus más de cincuenta años de existencia. Los habitantes han renovado igualmente sus viviendas con todas las comodidades, procurando mantener en sus fachadas el encanto primitivo de sus edificios que, en la calle Mayor y plaza, es un gozo para el visitante que las recorre a la sombra de la impresionante torre de su iglesia mudéjar, patrimonio de la Humanidad; torre que comienza su base en forma cuadrada y adquiere luego forma octogonal, estrechándose paulatinamente para terminar en un chapitel bulboso. Su iglesia, dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles, terminada en 1570, constaba de una sola nave; más tarde se cambió la orientación del templo y se amplió con un crucero cubierto con cúpula sobre pechinas y un nuevo ábside poligonal, decorando su interior con estilo barroco.
El pueblo tiene una Asociación de Amas de Casa conocida con el nombre de “El Muro” que a lo largo del año realiza multitud de actos culturales y recreativos; una Coral y una Banda de Música, aparte de otras asociaciones y centros culturales, así como una revista, El Carrascal que, editada por el Ayuntamiento ya ha llegado al número 60. El futuro de Paniza, además de seguir mejorando la ya excelente calidad de sus vinos, está en aprovechar su cercanía con la capital de la comarca, Cariñena, para que los jóvenes puedan encontrar en su polígono industrial un trabajo que compense la explotación del monocultivo del viñedo y conseguir que la población se estabilice y hasta aumente. Últimamente, los emigrantes, especialmente rumanos, ya son un número considerable. El Ayuntamiento sigue con sus continuas mejoras en el pueblo y hasta ha preparado nuevas urbanizaciones para construir viviendas. Todo ello sin olvidar los aspectos culturales, así como la conservación de parajes naturales que hagan la vida más atractiva a sus habitantes y a los visitantes que al pueblo acudan.

Paniza: cuna de personas ilustres.

En este pueblo nací.
Enero sembraba escarcha
como quien siembra jazmín.
Pueblo de vid y de olivo
de aquel tiempo que ignoro
cuánto he soñado contigo.


Que el pueblo de Paniza es famoso por sus excelentes vinos es de todos conocido. Que en Paniza han nacido personas ilustres también está demostrado. Entre ellos destaca el autor de los anteriores versos, Ildefonso Manuel Gil (1912-2003) autor de más de treinta libros de poesía, novela y ensayo, así como de numerosas colaboraciones en periódicos y revistas. En 1962 se trasladó a Estados Unidos en donde impartió clases de Literatura hasta su jubilación en 1982, concediéndole la City University de New York el título de “Profesor Eméritus” y siendo nombrado académico de número de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Medalla de Oro de la ciudad de Zaragoza, junto a otros galardones, así como hijo predilecto de Paniza, fue director de la Institución Fernando el Católico durante ocho años (1985-1993) recibiendo a su cese la Medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal, así como la distinción que le hizo El Periódico de Aragón (1996), con el Premio de Honor “Aragonés del año”. Al cumplir los 90 recibió un emotivo homenaje en su pueblo publicándose un libro, Antes de la memoria, con todos los textos (poesía y prosa) que había escrito sobre su lugar de nacimiento; libro que, editado por la Diputación Provincial de Zaragoza, se regaló a todos los habitantes de Paniza. Los restos de Ildefonso descansan en el cementerio de Daroca, junto a los de su esposa Pilar Carasol, ciudad a la que se marchó a vivir desde muy niño.
Julio Palacios Martínez (1891-1970), fue un afamado científico que perteneció a la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la que llegó a ser presidente, siendo también académico de las de Medicina y Lengua. Su vida “es la historia de la Física en España” según palabras del catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, Francisco González Posada. Fue un científico reconocido en todo el mundo por su aportación a la Mecánica Cuántica y por atreverse a discutir la famosa teoría de la relatividad de Einstein. Siendo muy joven se trasladó a la Universidad holandesa de Leiden, en plena guerra mundial, para colaborar con el Nobel de Física, Kamerlingh Onnes, en el laboratorio de Bajas Temperaturas. Sus investigaciones fueron publicadas en holandés, inglés y español. De 1929 a 1935, Julio Palacios representó al gobierno español en muchos congresos y actos científicos, destacando su presencia en Argentina regentando la cátedra de Cajal, así como su viaje a Filipinas en compañía del poeta Gerardo Diego. Fruto de esta travesía sería la publicación del libro Filipinas, orgullo de España que el Gobierno de Aragón editó en facsímil en 1998 con motivo de la conmemoración aragonesa en el centenario de la crisis colonial de 1898. En 1945, en visita realizada a su pueblo, se le homenajeó y se le puso su nombre a la calle en donde había nacido. Más tarde, el Ateneo de Zaragoza colocó una lápida en la fachada de su casa natal, como también lo haría en la de María Moliner. El año 1991, con motivo del centenario de su nacimiento, el Ayuntamiento de Paniza le rindió un homenaje que fue presidido por el entonces presidente del Gobierno de Aragón, Hipólito Gómez de las Roces. En el barrio de Santa Isabel de Zaragoza existe una calle que lleva su nombre.
María Moliner Ruiz (1900-1981), nació el 30 de marzo de 1900 del matrimonio formado por Enrique Moliner Sanz, que ejercía de médico en Paniza, y de Matilde Ruiz Lanaja, descendiente de Longares. Tras estudiar la licenciatura de Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza (sección de Historia), ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios. Al concluír la Guerra Civil española pasó por momentos muy difíciles, pero ello no le quitó el ánimo para que en 1950 comenzara a realizar su gran obra, Diccionario de uso del español, que se publicó entre los años 1966-67, y como buen diccionario de uso, venía provisto de numerosos ejemplos, llamando la atención sobre muchas particularidades, separando claramente lo habitual de lo anticuado y extraño. María Moliner, a la que le negaron el sillón de académica de la Lengua Española, representa todo un estilo de ser mujer en el siglo XX. Refleja, igualmente, una manera profundamente moral de realizarse como persona. Sencilla, espontánea en sus reacciones, supo ser elegante cuando le negaron en 1972 (había mucho machismo) el sillón académico que por su titánico trabajo le pertenecía. Paniza celebró con gran brillantez el centenario de su nacimiento poniéndole su nombre a la biblioteca pública del Ayuntamiento, inaugurando un busto de su figura y editando el Gobierno de Aragón, bajo la dirección de la profesora María Antonia Martín Zorrraquino, un video sobre su vida y obra,. En la ciudad de Zaragoza existen dos bibliotecas que llevan también su nombre, así como una Asociación de Mujeres que realiza multitud de actividades culturales y recreativas.
En Paniza también nació el médico, doctor don José Conde Andréu (1905-1958). Persona intelectual, ganó por oposición la cátedra de Anatomía y Disección de la Facultad de Medicina de Zaragoza de la que llegó a ser decano. Ingresó en la Real Academia de Medicina con sólo 35 años, cuando todavía era profesor auxiliar, con el discurso de “El Principio de la Unidad Individual”. Publicó numerosos trabajos científicos y fue un gran conferenciante. Sus amenas charlas, de los más variados temas,
le hicieron alcanzar gran fama tanto a nivel nacional como internacional. Cesó en su cargo por fallecimiento el 10 de noviembre de 1958, ocupando su vacante el doctor don Fernando Civeira Otemín. El doctor Conde Andreu era un enamorado de su pueblo en donde se construyó una vivienda a la que acudía todos los veranos. El Ayuntamiento de Paniza le dedicó con su nombre la calle donde se halla su casa.
Al también científico Gregorio Ramón Cebrián (1910-1990), que dedicó toda su vida al estudio de la Farmacología, descubriendo preparados que tuvieron y siguen teniendo aplicación en la oftalmología y en algunos tipos de cáncer, así como en el tratamiento de las fachadas de edificios para evitar el mal de la piedra, su pueblo le debe un homenaje y dedicarle alguna de sus calles. A Gregorio Ramón Cebrián, la guerra civil española le privó de una cátedra en la Universidad de Madrid a la que había opositado. Recién estrenada la democracia, en 1978, las autoridades académicas le ofrecieron la plaza que no pudo disfrutar, pero él renunció a ella y pidió que transformaran su cátedra de Universidad en la de Instituto de Bachillerato, alegando que él no tenía méritos de enseñanza sino de investigación y laboratorio. En una entrevista que publicó el periódico El País (25-7-88) decía: “Llevo muchos años metido en el laboratorio y sé cómo se van a comportar los cuerpos. Siempre me mueve el ansia por descubrir algo nuevo que pueda ayudar a resolver las enfermedades. Busco todo lo que pueda aliviar un cuerpo enfermo”. Gregorio Ramón se marchó en silencio, como había vivido. Su carácter, algo retraído, pero lleno de humanidad y sencillez, fue siempre ajeno a la presunción y a las alabanzas sociales. Su mundo no fue otro que la soledad del laboratorio en donde se entregó en cuerpo y alma. Según él, un científico no está para preguntas sino para resolver problemas.
A todos estos ilustres personajes, nacidos en Paniza a caballo entre finales del siglo XIX y principios del XX, hay que añadir el que fuera famoso en la guerra de la Independencia contra los franceses, el guerrillero Ramón Gayán y Díaz que, con su batallón de escopeteros puso en jaque a las tropas napoleónicas por todas las partes de Aragón y de forma especial por la zona de Calatayud y Daroca. Los franceses, creyendo que estaba escondido en la ermita de la Virgen del Águila le prendieron fuego. En el atrio de la iglesia de dicha ermita existe una lápida con su escudo de armas y un texto que dice: Desde este lugar atacó repetidas veces a los ejércitos franceses durante la Guerra de la Independencia el insigne hijo de Paniza e inmortal guerrillero D. Ramón Gayán Díaz. En venganza, el mariscal Suchet saqueó la villa e incendió el antiguo santuario de la Virgen del Águila el día 20 de julio de 1809 .- Homenaje de Paniza al héroe de la Patria. XXIII – IV – MCMXXXIV. Recientemente, el estandarte que portaban los escopeteros dirigidos por Gayán, ha sido restaurado por el Ayuntamiento de Cariñena, confeccionándose otro igual que fue entregado en acto solemne al Ayuntamiento de Paniza.
Y más recientemente no podemos olvidar al arqueólogo Francisco Burillo Mozota, primer catedrático de la Universidad de Zaragoza en Teruel, con numerosos trabajos publicados sobre la Arqueología en Aragón, que está alcanzando una gran fama a nivel internacional por sus excavaciones celtiberas. Su reciente descubrimiento de la ciudad de Segeda, cerca de Mara de Calatayud, yacimiento en el que sigue trabajando, ha adquirido tal importancia que la Fundación allí formada va a iniciar una campaña para que la Celtiberia sea declarada Patrimonio de la Humanidad.

Paniza: pueblo religioso.
Que el pueblo de Paniza (Zaragoza), llevaba fama de religioso en todo el Campo de Cariñena en la primera mitad del siglo pasado, también es conocido. Lo cuenta en sus memorias, Una vida española del siglo XX, el gran pedagogo Santiago Hernández Ruiz, cuando narra los primeros días de su estancia en la mencionada localidad como maestro, el año 1925. Un compañero de oposición, al enterarse del pueblo que le había correspondido le preguntó si era muy beato. Al contestarle que ni pizca, le respondió: “Pues sólo te felicito a medias”.
Y así fue. Su llegada al pueblo no fue bien vista por ciertas personas que en su reunión diaria en la “botica” del pueblo se dedicaron a criticar la presencia del nuevo maestro a quien creían “peor que el diablo”. El alcalde, cuando le dio posesión de su cargo, le previno sobre esos informes negativos que sobre él le habían dado algunas personas de la localidad, y le advirtió que no los tendría en cuenta si cumplía con sus deberes litúrgicos y tomaba la vanguardia en las procesiones al frente de sus alumnos. Santiago Hernández, con la serenidad que le daba el conocimiento y la sensatez, le respondió:
-Pues mire usted señor alcalde, mi posición no coincide con la del pueblo en principio. Soy muy exigente conmigo mismo en los rendimientos escolares y algo descuidado en las prácticas religiosas. Sin embargo, me complace convivir con el pueblo dondequiera que se halle y tal vez se me vea cerca de él a menudo en funciones del culto público, pero sin un puesto fijo y permanente en la iglesia, y menos en las procesiones. Esta clase de viejas servidumbres está derogada desde 1913, y ni siquiera tengo derecho a obligar a mis alumnos a asistir a los actos religiosos. Ése es asunto de sus padres. De todos modos, gracias por su excelente recibimiento, y ya veremos cómo podemos evitar los conflictos, usted con sus laudables intenciones; yo con la fuerza de mi trabajo.
Los cinco años que el nuevo maestro pasó en el pueblo fueron los mejores, según él, de su larga carrera profesional. Allí se casó y allí tuvo su primer hijo. Su alumnos marcaron un antes y un después en la vida del pueblo. Y éste, en agradecimiento, además
de nombrarle hijo adoptivo, le pondría su nombre al nuevo grupo escolar que el municipio inauguró con la llegada de la democracia en la década de lo setenta.
Este hecho demuestra el sentido que de la religión se tenía en aquella época. Muchos actos religiosos, mucha apariencia sacramental pero, a veces, falta de caridad cristiana. De todas las formas, esta tradición religiosa hizo que en Paniza, se ordenaran a desde 1860 a 1965, ocho sacerdotes nacidos en el pueblo.
Paniza: cuna de sacerdotes.

Recostada en suave loma
y en mística Paz sumida,
ungida por el aroma
de su verde vid florida,
Paniza es una paloma
sobre su nido dormida.

Estos versos fueron escritos por el sacerdote Domingo Agudo Cebrián, así como el himno a la Virgen del Águila, patrona de la localidad, los Gozos y la Novena, una misa y una obra de teatro, Entrañas de Madre a ella dedicada. Domingo Agudo nació en Paniza en 1889, hijo de Casiano Agudo, de profesión secretario del Ayuntamiento y sacristán, y de María Cebrián Sancho. Comenzó sus estudios eclesiásticos en el seminario de Belchite antes de pasar al de Zaragoza, siendo ordenado sacerdote en 1918 por el cardenal Soldevila en su capilla del palacio arzobispal. Antes de ejercer como profesor en el Seminario Conciliar de Zaragoza -era doctor en Teología y licenciado en Filosofía, así como un gran músico- estuvo como coadjutor en Burbáguena, de donde sería trasladado
a Épila, importante población en donde formaría una coral de gran fama. Fue propuesto para ampliar estudios en Roma pero desistió por problemas en la vista. Ejerció su apostolado en la parroquia de Altabás del Arrabal en donde fue muy querido por sus feligreses. Fue también profesor en el colegio Santo Tomas de Aquino, dirigido por don Miguel Labordeta Palacios y asesor religioso del periódico Heraldo Aragón en donde firmaba sus escritos, la mayoría de las veces, con el seudónimo de Augustus. Persona inteligentísima, muy reconocida no sólo en la curia zaragozana sino en todos los ámbitos culturales de Zaragoza, aunque algo descuidado en sus métodos de trabajo que muchas veces dejaba sin firmar como no dándole importancia a sus investigaciones. Murió en mayo de 1949 a los 61 años, concluyendo días antes de su muerte el auto sacramental Romance del peregrino inspirado en la leyenda del Cristo de Mallén. En esta obra, Domingo Agudo supo imprimir junto al gran valor artístico y literario, la tensión dramática de un admirable escritor que la muerte se llevó prematuramente.

Joaquín Juste Oteo ( 1858 – 1928). Hijo de Domingo Juste y Manuela Oteo, fue un seminarista inteligente que al terminar los estudios eclesiásticos tuvo que pedir dispensa para ser ordenado sacerdote al no tener todavía los 24 años. El solemne acto se celebró en la llamada parroquieta de La Seo, de manos del obispo auxiliar del cardenal García Gil, don Jacinto Mª Carrera. Y tras ejercer su ministerio en varias parroquias, entre ellas la del pueblo de Aladrén, opositó a canonjías y obtuvo el cargo de canónigo de El Pilar el año 1894. Fue preceptor de estudios del Seminario de 1911 a 1914, un cargo importante en aquella época. Tiene dedicada una calle en su pueblo, conocida vulgarmente como la “Calle Ancha”.


Domingo Montaner Juste (1874 -1936). Sobrino del canónigo Juste Oteo, fue hijo de Florencio Montaner y de María Juste. Realizó los estudios eclesiásticos en el seminario de San Carlos de Zaragoza y fue ordenado sacerdote por el obispo de Huesca don Mariano Supervía Lostalé el año 1889. Desempeñó diferentes cargos pastorales en las localidades de Illueca, Pedrola, Calanda y Alcañiz, en donde estuvo 25 años. Cuando estalló la guerra Civil (1936) fue apresado en su propia casa por los anarquistas y lo sacaron violentamente de su hogar. Se despidió con entereza de sus familiares diciéndoles: “Voy a ser mártir”. Mosén Domingo fue ejecutado el 31 de julio de 1936 vestido con sotana y manteo, hábitos sacerdotales que no abandonó en ningún momento; tenía 61 años. Este sacerdote, al igual que otros que fueron víctimas del anarquismo, está en proceso de beatificación por el papa actual Benedicto XVI.




Liborio Julián Vitaller (1864-1924) Era hijo de Benigno Julián, natural de Cerveruela y de Josefina Vitaller, natural de Paniza. Ejerció su ministerio en diferentes pueblos de la provincia de Zaragoza, pero al final terminó como coadjutor en su pueblo, Paniza.
Jesús Lázaro Gonzalvo (Padre Amado) Fue hijo de Amado Lázaro, de profesión barbero, y de Felisa Gonzalvo. Ingresó en la orden de los Padres Carmelitas ordenándose sacerdote. Los últimos años de su vida los pasó en un convento- residencia que la comunidad tenía en el desierto de Las Palmas en la provincia de Castellón.
José María Cebrián Hernández (1912 – 1977). Fue hijo de Hipólito Cebrián Burillo, de profesión carpintero, y de Petra Hernández Gil. Los pueblos turulenses de Almochuel y Corbatón fueron sus primeras parroquias; pasaría luego a Alfamén y más tarde a Escatrón, para terminar en Zaragoza como capellán de la Casa de Amparo. Murió en Zaragoza a los 65 años de edad.



En el altar mayor de la iglesia de Paniza. Primera misa de José Mª Hernández (3ºdcha).A su lado mosén Joaquín Borraz.

Francisco Cebrián Hernández (1924-1980). Hermano del anterior, ejerció como párroco en los pueblos del Bajo Aragón de Jatiel y Castelnou. De aquí pasó a Escatrón en donde se reunió con su hermano José María. Acabó sus días como coadjutor en la parroquia zaragozana de La Magdalena. Falleció en Zaragoza a la edad de 56 años.
Francisco Cebollada Idiago (1925-2000) y su hermano Mariano (1927-¿?), hijos de Antonio Cebollada y de Balbina Idiago, fueron personas de vocación tardía e ingresaron como hermanos en la Cartuja de Aula Dei de Zaragoza. Francisco se trasladó a otra Cartuja en Francia en donde falleció el año 2002.
Ambrosio Julián Vitaller (1928 - 1991). Era el menor de una familia de siete hermanos y sobrino del también sacerdote don Liborio Julián. Estuvo como párroco en
 En el altar mayor de la iglesia de Paniza. Primera misa de José Mª Hernández (3ºdcha).A su lado mosén Joaquín Borraz. varios pueblos de la comarca de Borja (Fréscano Agón, Bisimbre y Ainzón), de donde pasaría como arcipreste a la Santa María de Calatayud, falleciendo prematuramente de un infarto al corazón a los 63 años de edad.
Mariano Sancho Andreu, aunque nació circunstancialmente en Botorrita (1930), puede considerarse un panicense más, pues en Paniza vivió toda su infancia y celebró su primera misa en 1954, año en que se celebró en Zaragoza el I Congreso Mariano Nacional. Fue nombrado párroco de Tronchón y Olocau, en el Bajo Maestrazgo, lindantes a la provincia de Castellón. Al desmembrarse la diócesis de Zaragoza, esos pueblos quedaron bajo la tutela de la de Teruel. Luego estaría en Monreal del Campo, El Poyo del Cid, Santa Eulalia y Ojos Negros. De aquí pasaría a la diócesis de Zaragoza en la parroquia de Escatrón y posteriormente a la de la localidad de Zuera. Actualmente, cuando ya ha celebrado las Bodas de Oro sacerdotales, ejerce su ministerio en la parroquia zaragozana de Nuestra Señora de Nazaret y en la MAZ.
Luis Cebrián Higueras, (1932), ordenado sacerdote en 1956, siendo arzobispo el recién nombrado don Casimiro Morcillo González, ha ejercido en Zaragoza capital todo su apostolado a excepción del primer año que estuvo como coadjutor en La Almunia de Doña Gomina, cuyo arcipreste era don Alejandro Bello que había estado de párroco en Paniza. En Zaragoza estuvo en primer lugar en la pequeña capilla del Picarral, adscrita a la parroquia de Altabás, cuando aquel barrio estaba formado en su mayoría por pequeñas parcelas y las llamadas casas baratas de la urbanización Teniente Ortiz, Tenía una feligresía procedente en su mayoría del mundo rural: comenzaba el gran éxodo de los pueblos de España hacia la capital. Luego, al construirse la parroquia de Belén, y hacerse cargo de ella los padres jesuitas, sería trasladado a la parroquia de Altabás. De aquí pasaría a la de la Magdalena en donde compartiría su misión sacerdotal con la de profesor en el colegio femenino de las Escolapias de Ruiseñores. Recientemente ha celebrado sus Bodas de Oro sacerdotales.
José Sanz Vicente (1940) Primo hermano de Domingo Laín por parte de madre, estudió en el noviciado que los Padres Pasionistas tenían en el barrio de Casablanca en Zaragoza. Ordenado sacerdote se trasladó a tierras americanas ejerciendo hoy día su ministerio en Venezuela.

2 comentarios:

  1. Cuanto me alegra encontrar un recuerdo a mi queridísimo Ambrosio Julián. Qué familia tan querida. Ambrosio, Nati, Lucia, Mariano, Benigno... A todos ellos los conocí y me premiaron con su cariño y amistad.
    Una indicación para el creador del blog. Si que fue arcipreste de Calatayud, pero no estuvo en Santa María, ejerció su ministerio tras la jubilación de D. Felipe Pérez Torrubiano en la de San Juan el Real de Calatayud.
    Desde aquí todo mi cariño para la familia Julian Vitaller y mi agradecimiento al administrado por recordarlo.
    Un saludo
    Pepe Arévalo

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  2. Cuanto me alegra encontrar un recuerdo a mi queridísimo Ambrosio Julián. Qué familia tan querida. Ambrosio, Nati, Lucia, Mariano, Benigno... A todos ellos los conocí y me premiaron con su cariño y amistad.
    Una indicación para el creador del blog. Si que fue arcipreste de Calatayud, pero no estuvo en Santa María, ejerció su ministerio tras la jubilación de D. Felipe Pérez Torrubiano en la de San Juan el Real de Calatayud.
    Desde aquí todo mi cariño para la familia Julian Vitaller y mi agradecimiento al administrado por recordarlo.
    Un saludo
    Pepe Arévalo

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