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martes, 7 de junio de 2016

DICIEMBRE, 2012

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenescemos;
assí que cuando morimos
descansamos.


DICIEMBRE, 2012

1 de diciembre

La vecina de mi rellano, una joven recién casada, nos ha llamado asustada al ver que por el techo y las paredes de sus salón estaba rezumando agua y no sabía de dónde provenía. Como el piso de encima al suyo está deshabitado, ha llamado mi esposa al portero y han entrado en él. Enseguida han visto que un tubo de la calefacción general tenía una pequeña grieta por la que se escapaba el agua. Inmediatamente ha bajado el conserje al cuarto de calderas y ha vaciado el agua hasta el piso de abajo. Hoy, que el frío muestra abiertamente su cara, nos hemos quedado sin calefacción. ¿Cuántos días? En estas casas de más de cuarenta años les pasa como a los ancianos, por todas partes le salen averías que trastornan la convivencia. De vez en cuando, como los automóviles, deberían pasar la ITV
Los presentadores televisivos lucen en la solapa de la americana un lazo rojo por celebrarse hoy el Día Internacional del SIDA. Cuando esta enfermedad apareció, fueron los homosexuales los más castigados. El desconocimiento de su transmisión creó un clima sospechoso sobre estas personas. Luego, cuando niños recién nacidos la padecían se comprobó que las madres contagiadas podían transmitirlas a sus hijos convirtiéndolos en víctimas inocentes. Una de esas niñas contagiadas levantó en Zaragoza multitud de comentarios por el rechazo que sufrió por gran parte de la sociedad al no querer compartir con ella la escuela infantil. El desconocimiento que se tenía señalaba que el roce, el sudor o la saliva del enfermo, podía contagiar, considerando a la niña como una apestada que tenía que vivir alejada de los demás niños. Afortunadamente cambió la situación al tener mayor conocimiento sobre la enfermedad. Unos años más tarde tuve en mi clase una alumna de once años que compartía el aula con todos sus compañeros sin ninguna dificultad; aunque la niña, con las defensas bajas, tenía que realizar unos controles y recibir un tratamiento específico Pero ella, sabedora de su enfermedad, la vivía con toda naturalidad.
Encabalgado en los flujos placenteros de la vida, un virus extraño y enloquecido -garrapata de sangre hambrienta- busca rendijas para poder entrar.
Hallado el nido esparce su semilla precintada abriendo galerías sin retorno. Roto y ultrajado por la infinita tristeza -hilillo de sombra y huesos de un río que gime- queda el cuerpo quebrado de tanto espasmo. Ojos hundidos en el dolor inerte, ojos y más ojos subiendo por un jardín en ruinas cuyas flores quemadas lloran y lloran.
A ese paisaje solitario, degradado y perdido, en donde el dolor nunca duerme, quiero acercarme para calmar las heridas que hasta en los ojos del enfermo hierven.

 Valle de Oza. Aragón
3 de diciembre
Todos los días, cuando abro el correo de internet, me encuentro cinco o seis mensajes invitándome a la presentación de algún libro, a la inauguración de una exposición o al estreno de algún espectáculo teatral. A través de la Asociación de Autores Aragoneses, a la que pertenezco, me informan de los acontecimientos culturales que un día sí y otra también, se realizan en nuestra ciudad. ¿Habrá gente interesada en asistir a todo lo programado o son las mismas personas las que se reencuentran en ellos? ¿Qué hacer cuando coinciden a la vez dos o más actos a los que te gustaría asistir? Desde hace tiempo ya no acudo a ninguno. Ese placer que tenía de encontrarme con amigos en los diferentes foros y poder dialogar de lo divino y humano se ha quedado colgado en la percha invisible de los deseos. Hoy me contento con leer las crónicas de los actos que la prensa publica, observando frecuentemente que hay un grupo de escritores locales, alabados en demasía por periodistas amigos, que ocupan la mayor parte de las páginas de cultura. Saberse vender es un privilegio que renta en estos momentos de crisis económica por la que estamos pasando. En Zaragoza siempre ha ocurrido lo mismo; determinadas capillitas de amigos se autoalababan con la mayor complacencia y sin ningún disimulo. Hoy día cualquier persona se siente capacitada para escribir un libro. Si no encuentra editorial que se lo publique se lo autoedita o lo pone en la web que le resulta más económico. Vivir de lo que uno escribe solo lo consiguen determinados autores de superventas cuyos textos, generalmente de escaso valor literario, captan el interés de los lectores que siguen a sus protagonistas con la emoción de una película de aventuras. Conseguir en un libro calidad literaria, emoción y sentimientos nuevos está al alcance de muy pocos escritores.

5 de noviembre
Parece que mi nieta está intentado dejar el pecho y alimentarse solamente con la toma del biberón. Se ha acostumbrado a tragar sin esfuerzo y el chupar del pezón de su madre le agrada menos. Su rechazo lo manifiesta con fuertes lloros y hasta aprieta los puños como diciendo. "Dadme lo que yo quiero". Su madre se entristece. La leche materna es muy necesaria, al menos, los cinco primeros meses de vida; las defensas naturales que posee le serán muy necesarias para combatir futuras enfermedades. Esperaremos acontecimientos.

8 de diciembre
Qué bien duermo en el nuevo colchón. Su estructura se ha adaptado completamente a mi cuerpo y por las mañanas me levanto completamente relajado: ni la espalda ni la nuca protestan. Comer a gusto, dormir lo suficiente y al día siguiente defecar, son placeres que si nos acompañan pueden alargarnos la vida. Los problemas surgen cuando alguna, o las tres cosas a la vez, se juramentan para acompañarte. Mis inquietos divertículos, así como la espasticidad de la zona en la que se encuentran, me llevan de calle. Si no tomo laxantes, los enormes esfuerzos que realizo para que las heces sean expulsadas me producen hasta taquicardia. Y si alguna vez me excedo en su ingesta es frecuente que la diarrea te acompañe por un colon irritable. Y así transcurren los días. Mi primer pensamiento por la mañana es preguntarme cómo funcionará el intestino: grave problema este que me impide el poder planificar la jornada. Todo depende de cómo se porte el esfínter anal cuya irritación, a veces, exige alguna pomada calmante.

10 de diciembre
Mi esposa ya ha engalanado la casa con motivos navideños; lo realiza con tanta delicadeza que no quiere ayuda alguna. Da gusto verla sacar de una caja todos los adornos que año tras año guarda para mostrarlos en estos días. Igualmente, ya hemos comenzado a recibir postales felicitándonos la Navidad. La primera, como todos los años, es la de mi primo el sacerdote y su hermana. Él, que sigue siendo poeta, ha compuesto unos versos eligiendo como motivo a Joaquín y Ana, abuelos de Jesús, como homenaje a nosotros que estrenamos el cargo. A través de internet he recibido muchas felicitaciones este año; por esta vía son muchos los que eligen la misma felicitación para todos los amigos. No me agrada este modelo. Se pierde la verdadera amistad y la originalidad desaparece. Por mi parte ya he empezado a escribir las postales. Como todos los años las he elegido de diferentes ONG y otras que me envían desde hace tiempo la "Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie". En algunas he escrito un lema propio para estos tiempos que vivimos: En estos días tan señalados, comparte lo que tienes con aquellos que a tu lado viven; mas no te olvides de hacerlo con los que por necesidad piden.

 Riglos. Aragón.

16 de diciembre
Hoy se cumplen siete años del fallecimiento de la abuela Paca, madre de mi esposa. Ella, y su hermana Conchita, han acudido otra vez al cementerio a depositar flores en su lápida en donde descansan también los restos de su marido. La abuela Paca, que tanto sufrió sin protestar, nos dio ejemplo de serenidad y valentía. Cuando llegue mi hora prefiero la incineración; que mis cenizas sean escondidas bajo las raíces de una carrasca en el monte de Paniza, cercano a la ermita de la Virgen del Águila, von vistas al pueblo y a la cabaña que tuve rodeada de almendros, cerezos y melocotoneros. No deseo que mis hijos vivan pendientes del estado de mi nicho; cuando uno muere seguirá viviendo mientras aquellos que le quisieron lo recuerden. Este deseo quiero dejarlo escrito cuando acuda con mi esposa al notario a realizar testamento, no solo el hereditario - muy sencillo en nuestro caso- sino también el vital, antes de que la mente entre en un estado degenerativo.
Una boca sin dientes, un corazón isquémico y dos piernas amputadas. Un riñón quejoso, unos ojos nublados y úlceras en su pasiva espalda.
Un cerebro microinfartado que sin querer sonríe a los labios que le hablan; un cuerpo roto que vive y sueña enjaulado en la estrecha cama.
Cuatro años así sufriendo, abuela Paca, el insomnio permanente y el dolor que nada calma. Y en tu cara de piel fina -por otras manos lavada- la sonrisa de una madre a las hijas que tanto ama.
¡Ay, madre mía! ¿Existe el cielo? En él tú serás la reina, jardinera de un territorio con suelo de extrañas plantas. Lo mucho que sufriste en vida te será devuelto en gracias; dones transmitidos a tus hijos que nunca olvidan tu sonriente cara.

18 de diciembre
Eran las diez de la mañana cuando en mitad del desayuno oigo la sirena acelerada de una ambulancia que se para enfrente de mi casa, junto al nuevo gimnasio. Su inquietante sonido siempre pone temblor en muchos cuerpos. Miro por el balcón y observo a una persona tendida en el suelo rodeada de cuatro policías locales. De la ambulancia bajan rápidamente tres personas que al observar al caído -es un señor mayor- comienzan a darle masajes cardiacos al mismo tiempo que le ponen una bombona de oxígeno. Pasado un cuarto de hora llega una UVI y sus sanitarios se unen a los primeros. Siguen las maniobras cardiacas y le colocan un gotero que es sostenido en alto por uno de los policías. Parece ser que la situación es gravísima porque el enfermo no responde a las maniobras urgentes que le realizan. A la escena llega la policía nacional y se ve obligada a acordonar la zona, evitando que las personas que caminan por la acera se acerquen a la escena. Por todos los balcones y ventanas de los pisos cercanos se ven cabezas que miran sorprendidas hacia abajo; por la mente de cada uno pasarán a gran velocidad los pensamientos más variados. Los minutos transcurren y la situación no mejora. Los médicos luchan incansables con todos sus medios pero el corazón no responde; todos ellos se sienten un tanto frustrados. Pasada media hora aceptan lo inevitable: la muerte. Con cuidado y respeto retiran el gotero y la bombona de oxígeno y cubren el cuerpo con una sábana blanca. ¡Llegó su final! Ha pasado una hora desde que la tragedia comenzó. Tal vez el difunto en su viaje al infinito habrá visto lo que sus semejantes han realizado por conservar su vida, y con una fuerza sobrenatural les habrá dado las gracias.
Las ambulancias se marchan silenciosamente y queda solo la policía nacional velando el cadáver. Una hora después llegaba el juez que, tras examinar su cara y tomarle las huellas digitales, autorizó el levantamiento. El coche de la Hermandad de Cristo no ha tardado en aparecer; los hermanos cofrades han depositado el cadáver en una camilla y lo han introducido cuidadadosamente en el furgón. La acera ha quedado libre y los que ahora pasan por ella desconocen que sobre el suelo que pisan ha muerto hoy una persona. La vida tiene su tiempo y, afortunadamente, nadie conoce su duración. ¡Descansa en paz ciudadano desconocido! Durante muchos días, al mirar desde mi balcón la acera de enfrente, me vendrá la imagen de esa sábana blanca extendida en el suelo.

20 de diciembre
El sorteo de la lotería de Navidad se acerca. Compruebo la que he comprado y no tengo ningún décimo oficial; todo son participaciones de asociaciones, sindicatos y de tiendas cercanas a mi domicilio que las ofertaban; no tengo preferencia por ningún número, pero siempre que me ofrecen alguna participación la compro porque tal vez sea el agraciado. No me gustan mucho los juegos de azar aunque sí practico la quiniela del fútbol desde hace 50 años rellenando dos columnas fijas, con las mismas variantes, sin mirar a qué partido corresponden; el mayor premio que he conseguido en tan dilatado tiempo ha sido 40 euros. Es cierto que las loterías son tan especiales que ofrecen a todo jugador las mismas oportunidades sin pedir méritos ni currículos. En estas fechas siempre recuerdo el refrán que mi padre comentaba para estas fechas: "Más vale dinero ganado que encontrado". Cuando el día 22 anuncien los premios gordos, seguro que muchos brindarán con champán y bailarán su alegría. ¡Ojalá la suerte sonría a los más necesitados! Este año son muchos los que de verdad requieren ayuda urgente.

23 de diciembre
Pasó de largo la fortuna. Hoy es el día de la salud y del trabajo para aquellos que afortunadamente lo poseen. Parece que los grandes premios han estado muy repartidos y han llegado a personas que estaban amenazadas con ERE y desahucios; el latigazo de la suerte le habrá librado de angustias y temores. Se suele decir que el dinero no hace feliz, pero cuánto ayuda a serlo. En la sociedad actual, diseñada para consumir, el tener lo indispensable para vivir es una lotería a los que muchos aspiran.
Y mañana Navidad. La ilusión de reunirnos toda la familia ya es un premio que hay que saber valorar. Seguro que este año la nieta será la protagonista. Su presencia pondrá en escena ese emoción infantil que sentimos cuando vemos sonreír a un bebé.

 La Cuniacha. Aragón
24 de diciembre
En el periódico local Heraldo de Aragón, un periodista se encarga diariamente de recordarnos qué hechos más sobresalientes ocurrieron en la vida española, y de forma especial en nuestra ciudad, hace 50 y 100 años. Mi perenne curiosidad hace que lo lea todos los días, y con más interés lo hago este año en que mi matrimonio cumplía las Bodas de Oro. Su lectura me acerca al mismo tiempo al pasado y al futuro; a lo que pasó, porque todavía lo recuerdo con facilidad, y al futuro porque leyendo lo sucedido pienso que muchos errores cometidos se siguen reproduciendo como si la vida fuera un círculo que rueda, olvidando las huellas que el tiempo va dejando en el camino. Ayer recordaba el periodista un hecho sucedido hace 100 años que podría pasar por una noticia actual. Dice así: "Una iniciativa del alcalde, señor Ballarín, proporcionó a los pobres zaragozanos en la víspera de la Nochebuena un gran consuelo a sus penas. En el edificio de La Caridad, profusamente adornado con plantas y flores, se celebró una hermosa fiesta en la que se distribuyó una espléndida comida a 850 pobres de la ciudad. Hicieron el reparto y sirvieron la mesa elegantes y bellas damas y presenciaron el acto las primeras autoridades". Hoy, la palabra pobre parece duro nombrarla y se ha sustituido por indigente, desahuciado, parado sin recursos... pero la situación de miles de personas sigue siendo tan crítica como la de aquellos abandonados de la fortuna cuya vida dependía de la caridad de sus semejantes. La avaricia de los poderosos nos ha devuelto al negro túnel de hace cien años.

26 de diciembre
Hoy ha cumplido tres meses mi nieta y le han puesto la segunda tanda de vacunas; ha protestado pero apenas ha llorado. En tan corto tiempo ya le han realizado sus padres cientos de fotografías: dormida en la cuna, despierta, llorando, tomando el biberón, en mis brazos, en los de su abuela... Pero hoy nos han regalado una fotografía realizada en un estudio fotográfico para felicitarnos con ellas la Navidad. La he visto tan coqueta que he escrito el siguiente texto:
Esa boquita de fresa abierta. Esos ojos que miran sorprendidos. Esas manos que acariciar quieren, no son los de una muñeca. Es la vida inquieta de una niña -Adriana es su nombre- que a la vida llama con fuerza. Sonríe, acaricia y también llora: de sus padres, tíos y abuelos, espera amor y bienquerencia.

28 de diciembre
Día de los Inocentes; media España está presa por una gran inocentada. Si tuviésemos que realizar una lista con las palabras más usadas a lo largo del año, pocos vocablos alegres aparecerían; hay que realizar un gran esfuerzo para que ilusión, esperanza, expectativa o aliento, adornen el paisaje. En cambio, palabras como corrupción, desahucios (50.000 en un año), recortes (protección social, sueldos, medicinas... ); parados (más de cinco millones), descontentos (mareas verdes, negras, blancas...); huelgas, suicidios, asilos y albergues; bancos de alimentos, defraudadores, evasores de capital, estafas... son las palabras que un día sí y otro también llenan las páginas de los periódicos y las voces de radios y televisiones. Afortunadamente todavía queda la colaboración ciudadana y la ayuda familiar para mitigar esta gran inocentada que estamos viviendo en un país llamado España.
Como de inocentada local fue la que ayer tuvimos en el barrio con la reinauguración del Centro Cívico Delicias. El señor alcalde, acompañado de varios concejales, llegaron al local en donde esperaban ansiosos gran cantidad de vecinos, jubilados en su mayoría. Desde el balcón divisé a la policía local intentando poner orden en la entrada. Yo también hubiera acudido, pero la temperatura tan bajas -se rozaba los cero grados- me contuvo en casa. Acerté. Las noticias que la emisoras de radio locales transmitieron al medio día, manifestaban que el edificio se había abierto únicamente para que se vieran las reformas realizadas, pero su funcionamiento no llegaría hasta el mes de mayo: no había mobiliario y la contrata del servicio del bar había quedado desierta. Gran desilusión para los usuarios que tendrán que pasar el invierno -y ya van tres- sin poder reunirse.

31 de diciembre
Y llegamos al final del año, día en que San Silvestre nos invita a coger la capa para decir adiós al 2012 que tantas preocupaciones nos ha mostrado. El barrio de Las Delicias sigue lentamente perdiendo su antigua vitalidad comercial. La constante bajada de persianas en los comercios no cesa, y hasta el veterano restaurante "Casa Berges" anuncia para el próximo año su definitivo cierre. Únicamente en la zona peatonal del barrio -Calle Delicias- se resisten los comercios a sucumbir, aunque frecuentemente cambian de orientación para poder subsistir. Mañana escribiré la carta a los Reyes Magos; espero que el día seis de enero entreguen a cada miembro de la familia, junto a su particular regalo, la esperanza de un 2013 menos agresivo.

 Pirineo Aragonés

Meditación final.
Escribir durante un año este Diario me ha resultado bastante agobiante. Dejar escrito los aconteceres más interesantes de cada día, junto a los pensamientos y poemas íntimos que ellos me producían, resultaba en ocasiones incómodo, y a veces molesto, al reflejar situaciones y hechos que ponían cierta alerta en mi cansado corazón. Mirar la vida desde las alturas te obliga a interiorizar constantemente todo aquello que tus ojos fotografían, almacenando en el cerebro variopintas diapositivas que a la mayoría de los mortales les son indiferentes. Al mismo tiempo, esta continua exploración te convierte en persona más juiciosa y reflexiva a la hora de juzgar a tus semejantes.
En este año tan sucio, tan corrupto por parte de políticos y empresarios, tan lleno de acontecimientos desagradables para muchas personas, he visto cómo los que nos gobiernan van lentamente, pero sin pausa, no solo recortando derechos adquiridos, sino queriendo imponer a la fuerza una casposa ideología que creíamos superada. Mis hijos nacieron en los coletazos de la dictadura, viendo cómo con el trabajo de sus padres aumentaba su bienestar y empezaban a tener bienes que sus progenitores no gozamos. Ilusionados pudimos jubilarnos con 65 años y disfrutar de una feliz vejez largamente soñada. Y hoy contemplamos sorprendidos cómo los ERE en la empresas siguen creciendo y dejan sin trabajo a miles de personas frustrando su valioso proyecto de vida. Y esto ocurre mientras los gobernantes conservan sus grandes prebendas, indultan a corruptos condenados por la Justicia y ceden a la Banca millones de euros cuando han sido mayormente sus directivos los causantes de toda la catástrofe.
Con el anterior Gobierno el paro ya había alcanzado cifras alarmantes, pero pasado ya un año con el actual, aquellas prisas que tenían por gobernar, anunciando que ellos iban a sacarnos de la crisis, pronto quedaron escondidas en secretas cajas blindadas. Olvidaron sus promesas electorales y, sin sentir vergüenza, comenzaron a subir el IVA y otros impuestos, disminuyeron las ayudas sociales e intentan privatizar la sanidad pública. Pero no por eso el paro disminuyó, y sus sufridores se sienten más deprimidos colgando su esperanza en un profundo vacío. Y yo aquí, en mi balcón, observando el lento paso de los días y contemplando atónito cómo la sociedad que está heredando la juventud se desmorona a pasos agigantados. Muy oscuro se ve el futuro. Salir del túnel va a costar excesivo tiempo y sacrificio.
Mi gran alegría del año ha sido el nacimiento de Adriana, esa nieta que ya me sonríe cuando la miro, viendo a través de sus ojos gotas de esperanza. La vida -vivir es desvivirse- esconde secretos que si se encuentran pueden darnos disimulados disgustos o agradables sorpresas. Por mi parte seguiré en el balcón. Observaré con asombro los cambios multicolores que la sociedad y el cielo muestran; recordando con cierta nostalgia los años en que mis dedos y ojos, menos ajados y torpes, se atrevían sin disimulo a plantarle cara a los problemas que llegaban. Ahora me contento con que a mis males reales no se unan los imaginarios que la mente en su desvarío capta; la ligereza de los gestos, y el frescor de las palabras, se los llevó con disimulo el invisible tiempo que todo lo aplana.
Al mirar en mis manos los surcos tan profundos que la recorren, me pregunto qué fueron de sus tactos cuando todo lo esperaban en la vida. ¡Cuántas veces los temblores de su piel despertaban sentimientos de pasión dormida¡
Ahora, ajadas y menudas, dialogan con lánguido temblor esperando la paz que el cansado corazón busca. ¡Cuán deprisa oscurece el día en la vejez¡ Madurados los racimos de la cosecha, nadie vendimia el fruto que ya se pudre.
La crisis ha dejado al descubierto el verdadero rostro de la sociedad en la que vivimos. ¿Nos vengamos? ¿Perdonamos? La famosa escritora y periodista de origen judío, Hannat Arendt, que tanto sufrió en la Alemania nazi, nos dejó un pensamiento que es bueno recordar: "Aquel que se venga no desea perdonar, sino poder hacer lo mismo que le han hecho a él: reproducir el mal. Sin embargo, el que perdona renuncia a vengarse porque también él habría podido ser culpable". Con este principio termino este Diario, recordando que en la Historia se repiten los ciclos; nada es inmutable. El futuro pocas veces ha sido fácil, y menos ahora en que la tierra prometida se empeñan algunos en convertirla en barbecho. La Justicia suele ser bastante lenta, pero al final llegará el veredicto. ¡Ánimo! ¡Adelante! ¡Juntos, podemos! ¿Podremos? Tal vez, pero la naturaleza humana es tan imprudente y avariciosa que volverá, seguro, a repetir los mismo errores.







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