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jueves, 26 de mayo de 2016

INTRODUCCIÓN. DESDE EL BALCÓN

https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=1670305105686968418#editor/target=post;postID=3370130568603773762;onPublishedMenu=posts;onClosedMeINTRODUCCIÓN



En mis anteriores libros, Siempre en el corazón; Izquierdas y derechas y Pizarra y clarión, acudí a la memoria del recuerdo para escribirlos. Pero todos sabemos que la memoria tiene sus leyes particulares y selecciona escenas que unas veces las recrea ampliándolas y otras las empequeñece. Sin embargo, la escritura de un Diario, al realizarlo en el momento en que los hechos ocurren, tienen un valor más significativo y profundo, aunque a veces, sin buscarlo, te lleve también a recordar hechos pasados y compararlos con los actuales. Este Diario del año 2012, que desconozco si podré acabar, está escrito con la intención deliberada de buscar en la terapéutica meditación, pensamientos que obliguen a mi cerebro a comentar las escenas y hechos que a mi balcón lleguen, así como los comentarios que el devenir de cada día me inquieten o pongan briznas de esperanza. No sé cómo saldrá la experiencia y si lo escrito será leído por alguien, pero al menos servirá para sentirme vivo y caminar ilusionado cuando la senda por recorrer se estrecha. La vida -¿qué es para ti la vida?- sigue siendo ese regalo que nos entregan sin pedirnos permiso para que cuando más disfrutamos de él nos lo arrebatan de un manotazo.
Desde una adolescencia atormentada navegué inquietamente buscando la verdad de una vida que alguien puso en mis manos para ser bebida. No sé si el gozo de un amor es la verdad o es un juego incontrolado de palabras y gestos. Dudo de si mi verdad es tan verdad como la tuya o ambas galopan por el carril de la ignorancia. Tal vez mi verdad sea un secreto soñado que, invisible, el tiempo borra, o vaya más allá de lo oculto buscando el misterio verdadero. ¡Ay, si la verdad fuera tan simple como la palabra que la envuelve!
Valioso es lo que no se vende ni se compra, aquello que el precio lo pone la amistad de un corazón desbordado por la entrega. Valioso es el dulzor del aire que respiramos, la sonata primaveral de una naturaleza en celo o la quietud encendida de una puesta de sol. Al contemplar las arrugas de mi cuerpo, que escritas tienen muchas historias, me traslado a riberas lejanas en donde savias silvestres guardan mis secretos. Tal vez en ellos encuentre los ojos de aquel niño cuyos ritmos musicales le daban a su vida un valor distinto; paisajes inolvidables de lluvia dulce que guardan bajo sus piedras valiosos tesoros molidos con temor y emoción.

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