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viernes, 27 de mayo de 2016

FEBRERO 2012



Pues si vemos lo presente cómo en un punto se es ido y acabado, si juzgamos sabiamente, daremos lo non venido por passado. Non se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio, pues que todo ha de passar por tal manera.

 FEBRERO, 2012

1 de febrero
Febrerillo el loco nos ha sorprendido con un frío siberiano. Cuando creíamos que el invierno iba a ser más templado de lo normal, nos visita un viento helador que hace más desagradables las bajas temperaturas. Febrero siempre se ha portado así: traidor y vengativo que no solo hiere a las personas sino también a los campos, dejándolos ennegrecidos como si un incendio los hubiera arrasado. El ya lejano febrero de 1956 fue igualmente muy duro. La mayoría de los olivos de Aragón se helaron cuando todavía no se había recolectado todas las aceitunas, y algunas viñedos de la parte alta del Campo de Cariñena sufrieron el mismo castigo. ¡Cuánta leña se consumió aquel año! ¡Cuántos sabañones en las piernas de las mujeres por acercarlas constantemente al brasero de la mesa camilla! Las informaciones meteorológicas que hoy dan las televisiones aciertan con precisión matemática la hora exacta en que va a llegar la lluvia y las temperaturas mínimas que se van a alcanzar. En aquellos tiempos los pronósticos se leían en la veleta de la torre, en las nubes del Moncayo lejano, en el reúma del abuelo o en el calendario zaragozano de Mariano Castillo. Todavía sigo comprándolo por las curiosidades que cuenta. Sin embargo, al leer lo que anuncia para la primera semana de febrero, creo que se ha equivocado al anunciar "un tiempo húmedo de aspecto variable, no muy frío, y con amagos de lluvias". Don Mariano, el de Villamayor, no está muy acertado esta vez, aunque sí el refrán que nos recuerda: "Para febrero, cinco capas de ropa y un buen sombrero"

6 de febrero
A finales del siglo pasado, una fiebre constructora hizo que en todas las parcelas que quedaban libres en la Avenida Navarra y sus alrededores se levantaran edificios de ocho y nueve plantas. Al reclamo de la futura Expo 2008, y a la terminación de la monumental, pero nada acogedora estación Intermodal, acudieron los negociantes del ladrillo con ofertas de pisos de alto estándar que enseguida encontraban compradores. A ellos se les unieron la apertura de Bancos y Cajas de Ahorro y la colonización de los bajos de los locales por los chinos.
Hace trece años -me faltaban dos para jubilarme como maestro- se matriculó en el colegio donde yo ejercía un alumno de origen chino. Aunque la escuela era ya muy cosmopolita con alumnos ecuatorianos, rumanos, marroquíes, senegaleses y hasta rusos, su presencia causó impacto entre sus compañeros. Su sonrisa permanente y su mirada fija intentando entender lo que le decían, lo convertían en el centro de todas las miradas. Sus padres habían abierto en la avenida Navarra la primera tienda de “Todo a cien” que con la llegada de la moneda europea se convertiría en “Todo a
1€”. Al poco tiempo toda la avenida Navarra quedó colonizada por tiendas de ropa, bazares y restaurantes regentados por chinos. Local que quedaba libre, allí acudían ellos con dinero en mano y en un tiempo récord lo convertían en negocio. Toda la reforma (albañilería, electricidad, decoración…) la realizaban en familia trabajando intensamente más de catorce horas diarias. Y al día siguiente de terminar ya tenían el permiso de apertura. ¡Qué ágil está nuestro Ayuntamiento en ocasiones!
Con los bares ocurrió lo mismo. Nacidos la mayoría con la reciente apertura del paseo Calanda, poco a poco, por arte de la magia del dinero, iban pasando a los chinos que prescindían de los trabajadores españoles existentes. Enseguida, el hermoso paseo, con la llegada del buen tiempo se llenó de mesas y sillas que entorpecían el deambular del ciudadano, dificultando hasta el sentarse en los bancos que en él existen. Con los nuevos propietarios nació la costumbre de obsequiar a los consumidores con un platillo de cacahuetes o pipas de girasol cuyas cáscaras quedaban, y quedan, en el suelo que nadie limpiaba.
Son muchas las veces que leemos en la prensa la deficiente calidad de los productos fabricados en China. Sus defectos en la manufacturación, o la calidad de la materia prima empleada, han producido, y siguen produciendo, graves molestias en su18.usuarios. Unas veces son los juguetes, los bolsos o los relojes; y recientemente un tipo de calzado que producen lesiones dermatológicas y alérgicas por emplear una materia contra la humedad que contiene un componente, el dimetilfumarato, causante de dicha afección. Pero la sorpresa llega al límite cuando descubrimos que productos agrícolas, como los espárragos o los pimientos, envasados por marcas españolas de reconocido prestigio, no son cultivados en la Rioja o en Navarra como la tradición creía, sino en tierras compradas en el país oriental para que sean los chinos quienes las trabajen y luego envasarlos con etiquetas españolas que, si el comprador no se fija bien, cree que proceden de la denominación de origen riojano o navarro.
La globalización actual nos está llevando a una situación esperpéntica. Creemos que lo que consumimos está contribuyendo al desarrollo de la economía española y descubrimos que marcas famosas en ropa, calzado, juguetería y alimentación, emplean la mano de obra barata de China mientras aquí se tienen que cerrar fábricas con el consiguiente aumento de paro. ¿Quiénes son los beneficiaros? ¿Qué puede hacer el consumidor para evitar este fraude? Ante todo mirar, antes de comprar un producto, ese letrerito de letra diminuta, casi camuflada, que nos indica el lugar en el que ha sido fabricado. Y luego la conciencia de cada uno le dictará el camino a seguir. Esto ha hecho que en muchas tiendas zaragozanas sus dueños hayan puesto un cartelito que dice: “Todo lo que aquí se vende está elaborada en España”. El gigante asiático crece a velocidad desmesurada y pocos gobiernos quieren enfrentarse a él aun sabiendo que sus trabajadores son explotados como esclavos. Su domino en todos los frentes va a convertir al mundo occidental en una marioneta en sus manos.

      8 de febrero
Ayer le realizaron a la futura mamá la primera ecografía. El día anterior lo pasó bastante nerviosa y preocupada por el resultado. Especialmente por conocer si el nuevo ser venía solo o estaba acompañado; en su familia habían sido corrientes los embarazos de gemelos y ella no estaba preparada para la situación. Acompañada por su esposo, igualmente ansioso, acudieron a la cita. Echada en la camilla de la consulta recibía órdenes tranquilizadoras de la especialista mientras su vientre era masajeado por una sustancia gelatinosa. Se encendió el ordenador y la doctora comenzó a recorrer pausadamente con el ultrasonidos las diferentes zonas que automáticamente quedaban reflejadas en la pantalla.
-¿Lo ves? Ese trocito de carne que se mueve es tu bebé.
-¿Y esos golpes que oigo son los latidos de su corazón?
-Efectivamente. Habrás notado que su ritmo es muy acelerado.
-Y el bebé está solo o tiene compañía- preguntó el futuro padre.
-No os preocupéis, solamente se oye un latido; el embarazo es normal.
El esposo apretó la mano de su mujer y se miraron sonrientes. El misterio de una nueva vida comenzaba su secreto recorrido. El camino es largo y sinuoso pero estaban preparados para que su llegada al mundo se convirtiera en realidad.
-El bebé -les dijo la doctora- tiene siete semanas y mide casi ocho centímetros.
-¿Y ya se puede saber su sexo?
-Todavía no. Os lo diré cuando te realice la próxima ecografía dentro de dos meses.
Al despedirse la doctora les dijo sonriéndose:
-Esperad, que os guardo un sorpresa. Os entrego un DVD en el que ha quedado registrado todo lo que habéis visto en la pantalla del ordenador. Enseñárselo a vuestros padres que se emocionarán al verlo.
Ya lo creo que me emocioné. Visionarlo en la pantalla de la televisión duró solo un minuto, tiempo suficiente para ver y oír los latidos rápidos de un pequeñísimo corazón que gritaba: ¡Aquí estoy, aquí estoy! ¡Cuidadme mucho!

10 de febrero
Todas las mañanas mientras desayuno leo el periódico Heraldo de Aragón que diariamente me dejan en el rellano del piso. (Qué lejanos quedan los días en que lo recibía con un día de retraso en la localidad de Manchones en donde ejercía como maestro). Hace más de cincuenta años que estoy suscrito y el leerlo a esas hora es un vicio tan arraigado que si algún miembro de la familia quiere leerlo en ese momento me cuesta un gran esfuerzo prestarlo. La mayoría de las noticias ya las conozco por los informativos de la radio y televisión, o por haberlas leído en lo más inmediato de
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internet, pero siempre es interesante comprobar el enfoque que les dan los diferentes comentaristas políticos; aunque con el tiempo adivinas de antemano qué van a opinar porque su ideología queda marcada en sus comentarios. Pero hay una página que siempre la leo con algo de preocupación; es algo tétrico el reconocerlo, pero cuando uno, dentro del clan familiar ocupa la primera línea en la batalla de la vida, la miras con cierto recelo: son las esquelas mortuorias. Constantemente van desapareciendo amigos y conocidos con los que has compartido el trabajo y la conversación; y al leer su necrológica recibes un extraño pinchazo que te pone en alerta. Tan extraña y caprichosa es la vida que su golpe asesino lo disimula por escondidos espejos trayendo de improviso el cierre definitivo.
En este febrero tan gélido son muchas las personas mayores que nos dan el último adiós. De las quince esquelas que aparecen hoy en el periódico, doce pertenecen a mujeres con edades superiores a 85 años; todas ellas viudas. De siempre he pensado que la mujer es más fuerte que el hombre; genéticamente está mejor preparada para la resignación y la tolerancia convirtiéndose en un ser más valiente que el varón. Mi esposa me lo demuestra constantemente: sabe estar en cada situación y sufrir en silencio lo que a los demás nos suele exasperar. El hombre a mi edad se vuelve más egoísta; acude a ella ante cualquier imprevisto sin perderle el respeto y la admiración. Muchas de las madres jóvenes intentan parecerse tanto a sus maridos que al buscar esa igualdad imposible pierden el encanto y misterio femenino que tanto las revaloriza ¡Qué pena que algunos matrimonios fracasen! Cuando dos personas se aman, nadie manda, los dos se obedecen.

12 de febrero
Durante cinco años un emigrante palestino vivió en un piso de la planta sexta de la casa de enfrente; un emigrante que salió de su país al convertirse en un refugiado político. Su llegada a Zaragoza fue noticia periodística, siendo la Cruz Roja Internacional la encargada de liberarlo y protegiéndole después. Cuando se instaló en la vivienda lo hizo solo; seis meses después llegaron su esposa y un hijo de tres años. Lo primero que hizo fue instalar una antena parabólica en el balcón y colgar en una de las ventanas, como cortina, la bandera de su país. El tiempo que vivió solitario llevaba una vida de anacoreta. No salía de casa y todo el día estaba delante del ordenador. Las luces de su casa, que permanecían encendidas día y noche, te permitía, aun sin buscarlo,
observar sus movimientos, sobre todo cuando realizaba las últimas oraciones que despedían al día. Con el buen tiempo salía al balcón a tomar el sol y lo hacía en bañador; en cambio su esposa iba cubierta de los pies a la cabeza incluso en el interior de la vivienda. Al mes siguiente de abandonar el piso fue ocupado por cinco inmigrantes, todos hombres, de etnia africana. Al igual que el anterior inquilino, lo primero que hicieron fue añadir otra antena parabólica a la ya existente en el balcón. Con frecuencia me miran y yo les devuelvo la mirada disimuladamente. Son muchas las veces que sentados en banquetas conversan con una botella de cerveza en la mano; sus extrañas voces resuenan con fuerza en la avenida cuando el tráfico rodado se desvanece. Es en ese momento, con el cielo sembrado de estrellas invisibles, cuando llega el instante de refugiarse y comenzar a meditar.

14 de febrero
La agenda nombra como santo del día a san Valentín, un santo legendario que la Iglesia católica postconciliar retiró del calendario litúrgico en la intención de eliminar vírgenes y santos de leyendas dudosas. Se cree que vivió en tiempos del emperador Claudio II "El Gótico" que prohibió los matrimonios de jóvenes por creerlos un inconveniente para ser soldado. Valentín, que era médico y se hizo sacerdote, los casaba en secreto por considerar dicha orden una injusticia. Este hecho fue la causa de que fuera martirizado. Fueron los países anglosajones los primeros en celebrar su fiesta como patrón de los enamorados; fiesta que en siglo XX se fue extendiendo por todo el mundo hasta convertirse en un icono popular de la gente joven.
Este mes de febrero, que sigue atormentándonos con heladas y viento cierzo huracanado, es pródigo en celebraciones religiosas y paganas. Si el día tres fue san Blas, patrón de los que usan mucho la voz, el cinco le tocó a santa Águeda, mártir al que las mujeres acuden pidiéndole que sus pechos, siempre tiernos y delicados, no sufran el ataque del cangrejo asesino. Y como toda fiesta que se precie también goza de su dulce respectivo; si san Blas tiene su roscón, a la santa Águeda le han añadido a las tradicionales rosquillas un bollo bulboso con nata que imita la parte más delicada de un pecho. Pero hoy, "Día de los enamorados", observo desde el balcón que el restaurante "Casa Berges", el más veterano de la avenida, tiene colocados en su fachada dos grandes carteles que anuncian, con un gran corazón en su centro, comidas y cenas románticas a precios especiales. ¡El negocio es el negocio!
El amor / que vuela escondido entre las nubes / reparte sus flechas este día. / Nuestro amor / ¡ay, mi amor! / nació hace tiempo / en nuestras vidas. / Ese amor / ¡ay, mi amor! / que tú, juvenil, mostrabas / y yo te robé a hurtadillas... / Ese amor / ¡ay, mi amor! / que bebemos lentamente / día a día... / Ese amor, nuestro amor/ ¡ay, mi amor! / nos hace hermosa la vejez / llevándonos unidos hasta la cima.

16 de febrero
Ni el fuerte cierzo se esconde ni el frío amaina. Yo soy el que sigo escondido en casa esperando que el sol caliente con más fuerza y pueda bajar a tomarlo al paseo de Calanda. La prensa zaragozana nos recuerda que hoy es Jueves Lardero, y el Ayuntamiento invita a sus vecinos a celebrarlo en una carpa que ha montado en la margen izquierda del río Ebro. Allí se van a repartir 600 kg de longaniza, 600 litros de vino tinto y 1.500 barras de pan. Aquellos refranes que aprendimos en la infancia pueblerina que decían: "Jueves Lardero, longaniza al puchero", o el de "Jueves lardero: longaniza, pan y huevo" siguen vigentes aunque los festejos sean distintos. Su celebración servía entonces para recordar que la Cuaresma se acercaba y durante cuarenta días, si no comprabas las Bulas que la Iglesia vendía, no podías comer carne. Y aun comprándolas te obligaba a guardar la abstinencia y el ayuno durante todos los viernes. Aquella batalla que el Arcipreste de Hita nos cuenta en su libro de El Buen Amor que tuvieron D. Carnal (placeres de la carne y desenfreno) y Doña Cuaresma (recogimiento, oración y penitencia), hará triunfar a esta última imponiendo cierta cordura en el llamado mundo cristiano.
Hoy, muchos de los que acudan a degustar la merienda que el Ayuntamiento ofrece, serán personas que están en el paro viviendo la angustia de una abstinencia obligada que conduce a la debilidad y a la depresión. En esta oscura y alargada crisis, algunos tienen miedo a perder poder adquisitivo, pero los que han sufrido el desahucio de su casa se ven obligados a buscar la caridad de la familia o de las instituciones. Y los indigentes que duermen bajo los porches o en las antesalas de los cajeros bancarios, se exponen a morir de hipotermia. Jueves Lardero y Carnaval: alegría, música, baile y canciones; desenfreno en la bebida y en el falso amor. No vendría mal un poco de sensatez en una sociedad tan desequilibrada.

19 de febrero
Es la una del mediodía y observo desde el balcón la salida de los fieles que han asistido a la misa de doce en la iglesia cercana de San Pedro Arbués: un templo que ocupa la parte baja de dos comunidades de vecinos en cuyos sótanos aparcan sus vehículos. En el barrio, excepto la iglesia San Valero, patrón de la ciudad, construida al terminar la Guerra Civil, ya no se construyen templos con sus torres y campanas. Observo cómo por la acera caminan personas mayores, ancianos que caminan apoyándose unos en otros, y mujeres que se arreglan con sus mejores vestidos y peinados ahuecados y teñidos; muchas de ellas es la única salida semanal que realizan. ¿Dónde está la juventud y la chiquillería? Acudieron a la catequesis para recibir la primera comunión y luego se olvidaron de lo que ello significa. Algunos, cada vez menos, vuelven para casarse creyendo que un acto transcendental como el matrimonio necesita un escenario especial en donde todos los asistentes puedan lucir sus galas.
La Iglesia católica, anclada en su mayor parte en el pasado, no se abre al mundo con la sinceridad y humildad de su fundador, ni con la ilusión que el papa Juan XIII creó en muchos fieles con la convocatoria del Concilio Vaticano II hace ya 50 años. Juan Pablo II llenaba los estadios pero iba vaciando lentamente los templos. Los creyentes no apostatan de su cristianismo, pero las imposiciones arbitrarias, a veces muy duras, a los divorciados, a los enfermos de sida o a los terminales, contrastan con las indulgencias a los sacerdotes pederastas. Hoy, salvo excepciones de parroquias en donde sus párrocos luchan con entrega decidida por aliviar las necesidades de sus feligreses, muchos de sus dirigentes se aferran a la idea de un dios dogmático y poco humano, olvidando que a Jesús lo crucificaron por defender a los más necesitados. Él no pretendió formar una nueva religión sino un movimiento que buscaba la paz, la libertad y la igualdad que tanto inquietó a los guardianes de la ortodoxia. Posteriormente, un emperador romano convertido al cristianismo, llevaría la nueva religión por todo su vasto imperio, olvidando lo que tantas veces su fundador anunciara: "Mi reino no es de este mundo". Sin embargo, el poderoso Constantino consiguió hacerla un asunto de Estado.
Hoy leo en la prensa aragonesa el relato de la solemne ceremonia celebrada en el Vaticano en la que Benedicto XVI eleva a la categoría de cardenal a un obispo nacido en un humilde pueblo turolense. Allí estaban los máximos representantes de la jerarquía eclesiástica luciendo sus trajes de púrpura, anillos y crucifijos dorados, ante la mirada de numerosos políticos que testificaban el matrimonio entre la Iglesia y el Estado:
grandiosa escena con decorados naturales que invitaba a sugestivos comentarios. Tal vez en la cúpula envolvente del grandioso templo, pocos oyeron la voz que el crucificado, un tanto indignado les recordaba: "A la Iglesia lo de la Iglesia y al Estado lo del Estado".

21 de febrero
Es curioso observar cómo ha ido cambiando el paisaje de lo locales que contemplo desde el balcón. Son solamente setenta metros los que me separan del edificio de enfrente, pero analizando a los sucesivos propietarios que han explotado comercialmente los bajos, se puede explicar la evolución de la sociedad española en los últimos cuarenta años. Su primer dueño fue el constructor del edificio. Tras tenerlos dos años vacíos los alquiló a un industrial que convirtió todo el grandioso espacio en una tienda-exposición de maquinaria agrícola. Era la época del desarrollo rural cuando la compra de tractores -Jhon Deere estaba de moda- y maquinaria para el campo era continua. El negocio le funcionaba tan bien que decidió trasladarse a las afueras de la ciudad junto a otras naves construidas expresamente para el desarrollo industrial. Antes de marcharse tuvo la feliz idea de dividir el local en varias partes independientes quedándose él con un pequeño espacio como oficina informativa de su negocio.
No tardaron en aparecer nuevos inquilinos. El espacio mayor se convirtió en un supermercado LEEDER de los varios que la marca alemana comenzó a instalar en la ciudad. Los menores fueron ocupados por una inmobiliaria de venta y alquiler de pisos y una tienda franquiciada de Sleker. El supermercado, cuyas dependientas tenían escasa delicadeza con los clientes que masivamente acudían ante la llamada de precios y ofertas interesantes, tuvo que cerrar sus puertas a los diez años de su inauguración por la competencia que le hizo la apertura, a cien metros de distancia, de un modernísimo Mercadona que, aunque menos barato, ofrecía más variedad y calidad. La inmobiliaria, pasado el boom de la compra de pisos, fue sustituida por una tienda china que también se anexionó el local de Sleker. Y el gran espacio, libre los tres últimos años, lo están terminando de transformar en un espectacular gimnasio cuya apertura se anuncia para el último día de febrero. Un gimnasio, también franquiciado, que en un gran cartel se anuncia como un centro Basic-Fit, equipado con los más modernos aparatos para practicar musculación, ejercicios cicloestáticos, circuitos exprés y fitnes sin límite. Un 25 verdadero lujo para un barrio que tiene otro local semejante haciéndole la competencia a cien metros de distancia en la misma acera.
Igual ha ocurrido con las Cajas y Bancos que a lo largo de la avenida se instalaron en los últimos años. En un espacio de 300 metros aparecieron seis nuevas Cajas en donde antes solo existían dos aragonesas. Ahora observo cómo aquella avaricia bancaria de acaparar usuarios se ha transformado en intensa lucha por conquistarse unas a otras sin consultar a sus impositores. En los bajos de mi casa se instaló Cajalón, una Caja de las llamadas rurales que tuvo entonces una acogida favorable. Más tarde, a cien metros escasos, apareció una sucursal de otra Caja rural llamada Multicaja. Este año se han unido las dos tomando un nuevo nombre, Bantierra, obligando a cerrar la última sucursal con solo cinco años de existencia.
Sucedió lo mismo con la Caja zaragozana de origen católico CAI, al fusionarse con Círculo Católico de Burgos y Caja Canaria, tomando el nombre de Caja3. Ibercaja, por su parte, está buscando nuevos socios que hagan aumentar su capital, aunque noticias oficiosas pronostican que se unirá a la ya fusionada Caja3. Y enfrente está la catalana Caixa que abrió su sucursal en esta avenida hace siete años, rebautizándose con el nombre de Bancaixa. Y las jovencísimas cajas de Navarra (Can) y Caja Penedés, que se instalaron en la misma avenida con la inauguración de la Expo, se han unido igualmente a otras porque la crisis económica les obliga a tener mayor capital en reserva. Y mientras tanto, cientos de familias tienen que devolver sus pisos; al perder sus dueños el trabajo que creían tener fijo no pueden pagar la excesiva hipoteca que firmaron. Los Bancos y Cajas se convierten en agencias inmobiliarias con miles de pisos vacíos mientras el número de desahucios no cesa.
Y sigue sin llover. La preocupación en los agricultores aumenta. Si la industria agrícola tiene un año malo, la ganadería también lo acusa; la sequía pone temblor en muchas familias.

23 de febrero
La mañana, aunque fría, nos ha saludado con un sol limpio que invita a salir a la calle. Tal vez lo haga. Tengo ganas de cruzar la mirada con personas desconocidas, de sentarme en algún banco a observar los andares de los que pasan; de examinar los gestos preocupados o las sonrisas lejanas que sus caras muestran. Por este barrio, tres de
cada cinco personas de las que transitan son inmigrantes. Sus voces, sus gestos y la pequeña chiquillería que alborota, pertenecen a etnias variadas. Muchos vinieron en busca de trabajo pero también los hay huidos de dictaduras y conflictos bélicos. Personas que buscaron la libertad de la que nunca disfrutaron.
Parece que fue ayer, y hoy, 23 de febrero, ya se cumplen 31 años del asalto al Congreso de los Diputados en Madrid por el teniente coronel Tejero. Aquella entrada en las Cortes pistola en mano, seguido de los disparos de sus acompañantes sobre el techo del hemiciclo, habrá sido la imagen que más veces ha retrasmitido Televisión española a lo largo de estos años. Hoy son ya muchos los jóvenes para los que la figura de Franco es solamente la de un general que mandó en España durante cuarenta años, y cuya vida, bien o mal contada, queda fosilizada en la historia. Sin embargo resulta sorprendente que en este señalado día, el Consejo Superior del Poder Judicial haya expulsado de su seno al único juez -Baltasar Garzón- que se ha atrevido a juzgar los crímenes cometidos por el Régimen que el dictador presidió. Dicen que no es bueno levantar las heridas, que aquello ya ha prescrito. ¿Puede prescribir que existan miles de personas enterradas en fosas comunes por las cunetas de carreteras o en las puertas de los cementerios? ¡Cuánta sangre de muerte violenta se ha tragado la tierra! ¡Cuántas tumbas sin epitafio esperan ser liberadas! A ese mundo sin estrellas en el que reposan millones de huesos maltratados, solo les queda la esperanza de que otro juez valiente y digno se atreva a salvarlos.

29 de febrero
Termina el mes y el tiempo seco y soleado no muda. La tierra sigue entristecida esperando la beneficiosa lluvia. Miro a la avenida y observo que la gente se aligera de ropa y su andares son más alegres y desenfadados; los chinos ya colocan en las aceras sus primeras mesas esperando impacientes a la clientela. Me animo a bajar; deseo que mi cara y mis manos reciban la caricia tibia de un sol que ya calienta. Me visto de calle y al ir a coger el ascensor descubro que no funciona; una avería en el ajuste de las puertas del primer piso impide su funcionamiento. Una frustración más. Vivir en un octavo piso tiene el valor de sentirte pájaro y gozar de abundante luz en todas las habitaciones, pero para un corazón isquémico, que es ayudado por cinco stens en sus coronarias, un esfuerzo no acostumbrado le fatiga convirtiendo a las escaleras en una pesadilla. Fracasado el paseo
vuelvo a mi habitáculo y contemplo detenidamente el movimiento de entradas y salidas en el nuevo gimnasio Basic-Fit que hoy se ha inaugurado.
La futura mamá está pasando unos días bastante molestos. Las náuseas estomacales le obligan en ciertos momentos a dejar el trabajo y sujetarse el reflujo, así como molestos calambres musculares que le crean cierta ansiedad. Los futuros papás, aunque todavía desconocen si el bebé será niño o niña, ya han elegido el nombre que le pondrán. Esa fantasía, esa ilusión de padres primerizos me recuerdan los míos cuando en ciertos momentos acariciaba el vientre de mi esposa con la delicadeza que un pintor de acuarelas da a sus cuadros. El esperado bebé va a cumplir tres meses escondido en su piscina particular al mismo tiempo que su cuerpecito busca sonidos externos que le hagan sentirse querido. El misterio de su vida, alimentada por canales maternos, irá poco a poco descubriéndose en continuas metáforas que poco a poco se harán realidad, dando salida al espíritu encadenado que verá una nueva luz sideral.


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