martes, 8 de marzo de 2016

DEL SEMINARIO DE ALCORISA AL DE ZARAGOZA



Del seminario de Alcorisa al de Zaragoza. 
En la carretera hacia Andorra se encontraba el campo de fútbol del Club Deportivo Alcorisa. Es donde organizábamos partidos con los del pueblo que aprovechaban para entrenarse antes de jugar con los pueblos limítrofes. Allí estaba "El Peseta", José Luis Roca, que llegaría a desempeñar un alto cargo en la dirección del deporte aragonés, y todos los demás del equipo. Era un campo muy duro porque el suelo era puro mallacán. Las caídas eran de escorchones y escozores. Más allá, en la misma carretera se encontraba la "Balsa del Regatillo" que acumulaba agua para el riego de los agricultores del pueblo. Era nuestro destino habitual en nuestras salidas de esparcimiento. En uno de aquellos inviernos tan crudos que hacía se había helado completamente con un espesor tan consistente que nos permitía hacer patinaje a todos los del curso.
Los juegos de "basquet", "ajo", y pelota de frontón eran los más habituales durante los recreos entre clase y clase. Otros nos entreteníamos de otra forma. Recuerdo que una vez estábamos escalando la tapia del corral de los cerdos y gallinas, cuando al compañero Comín se le ocurrió el grito de "¡Seminaristas oprimidos, uníos!". Yo no sé de donde lo sacó. Yo no lo había oído nunca, ni tampoco comprendí entonces por qué se armó tanto revuelo entre los Superiores que sigilosamente nos llamaron a declarar de uno en uno. Desde luego que entonces no pensé que yo era hijo del "exiliado político".
El ambiente era muchas veces de excesivo "celo" por parte de nuestros educadores. Recuerdo aquel principio que se solía decir: "Nunquam duo, saltem tres", pensando que así se evitaría las posibles muestras de cariño entre dos muchachos. Porque las amistades "particulares" entre dos chicos constituían un factor de riesgo que deslizaban hacia el pecado. Entonces se imponía "el Dios del sexo, sobre el Dios de la justicia". Hoy, el tabú del sexo se ha superado, pero no por eso se ha impuesto el Dios de la Justicia, justicia social y distributiva. Más, si se me apura quizás diría que se ha usado el "ancha es Castilla" en lo sexual para distraer a la gente de la injusticia que se está dando junto a nosotros constantemente, y especialmente se nos distrae de la injusticia que ejercen los fuertes sobre los débiles. ¿Cuantos "revolucionarios de bragueta no han habido en la lucha reciente por la conquista de esta "democracia"? Revolucionarios de "bragueta y olla", quien más y quien menos en las derechas, izquierdas y en todos los que se consideren del centro. Y perdón si exagero...
Desde luego entonces se conocía poco "aquello de la psicología evolutiva del niño". Queriendo hacer bien al reprimir las tendencias homosexuales, lo que hacían era darle más morbosidad. Por otra parte nunca comprendí aquellos antecedentes "graffiteros", que se pintaban en las paredes de los wáteres: "Mira que te mira Dios, mira que te está mirando, mira que te has de morir, mira que no sabes cuando". Sin comentarios. Las duchas con agua caliente cada quince días eran bien esperadas por todos. Las instalaciones no daban para más. Pero eso sí, los ciclos se cumplían inexorablemente. Hiciera frío o calor, se tuviese ganas o no, la ducha caía sobre nosotros y su efecto beneficioso tanto físico como psicológico se producía siempre.
Pero poco a poco el ambiente se iba abriendo cada vez más. Llegamos a visitar las minas de carbón de Andorra que entonces estaban en pleno apogeo. Nunca he vuelto a bajar a una mina. Fue nuestro primer contacto con el mundo del trabajo. Solo conocíamos el mundo agrícola o el de la capital, y lo que llevaba aparejado el mundo del campo rural y urbano. Bajar a más de cien metros de profundidad fue toda una experiencia. Ver la valentía de los mineros trabajando en aquellas condiciones, a algunos nos fortalecía más y nos empujaba más hacia nuestro objetivo.
Objetivo que comprendería más y perfilaría más hacia el año 1968 en el que entré en contacto con la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica, que puso en marcha el catalán Gillermo Rovirosa en 1948). Pero de ello hablaremos en el capítulo propio.
Desde Molinos, en la provincia de Teruel, subíamos andando barranco arriba, el de Baticambras, hasta un recodo donde a mitad da la montaña, a la derecha del barranco, se abría un boquete, pequeño agujero, por el que nos deslizábamos reptando como culebras hacia el interior de las "Cuevas de las Baticambras". Cuevas para espeleólogos bien preparados y que nosotros íbamos recorriendo ayudados por cuerdas y candiles de carburo de los que empleaban los mineros para su trabajo. Éramos guiados por un experto del pueblo.
A estas cuevas, las primeras que fueron descubiertas por un pastor en busca de una cabra perdida, las podríamos llamar de "cuevas de aventura". Descubiertas posteriormente las "cuevas de cristal", magníficas por su belleza y su vistosidad, que son las que se han promocionado hacia el turismo, eclipsaron a las "Baticambras". Pero nosotros exploramos las únicas que se conocían entonces. Si tuviéramos que hacer una comparación, aunque a lo pobre, sería con las cuevas de Bétharran, que se encuentran en el pais vecino francés cerca de Lourdes.
Una vez superábamos la prueba "del tubo" por donde entrábamos, nos reuníamos en una "gran sala" ante un mundo lleno de estalactitas y estalagmitas. El guía nos preguntó: ¿hacia donde creéis se encuentra la continuación de las cuevas?... Nadie respondió con seguridad. Ahora decidme, ¿por donde tendríamos que salir? El desconcierto fue general. Habíamos perdido toda noción de referencia. Apabullante.
Rehechos del susto, continuamos hacia un pequeño rincón que se encontraba a nuestra izquierda. Hubo que atravesar otro paso casi tan estrecho como el de entrada. Se extendían sucesivamente nuevas salas con nuevas estalactitas y estalagmitas, y hacia nuestra derecha profundos desniveles del terreno. Avanzábamos lentamente en un continuo "caer y vuelve a caer". En un continuo "¡dame la mano y te la daré!". Nos necesitábamos constantemente unos a otros. Era toda una experiencia.
Después de un buen rato de caminar en aquellas condiciones, que nos pareció eterno, llegamos hasta una profunda sima con agua, similar a la sima San Pedro de Oliete. Los nativos decían que aquello era "un brazo de mar". Estuvimos allí un buen rato cavilando si continuarían más las cuevas. Pero hasta entonces nadie había avanzado más. Cuando volvimos al pueblo, el cura D. Pascual Martínez Calvo, nos preparó una pequeña fiesta de bienvenida con sus dulces y productos naturales y artesanales. Por cierto Mosén Pascual ha escrito en el año 2000 la Historia del Seminario Diocesano de Zaragoza y la Evangelización. Una parte importante del libro lo dedica al Seminario Menor de Alcorisa, que entonces pertenecía a la Archidiócesis de Zaragoza.
El 18 de Junio de 1955, nos despedíamos de Alcorisa, acabado el 4º curso de Humanidades, pues en Septiembre deberíamos incorporarnos al nuevo Seminario de Casablanca en Zaragoza.


 La Balsa del Regatillo de Alcorisa.
Atrás quedaban cuatro años vividos paso a paso, pulso a pulso. Los recuerdos y vivencias se agolpaban en nuestras mentes y en nuestros corazones. El olor de la Capilla perfumada con tomillo desparramado por el suelo para la Semana Santa, los cánticos a la Virgen de los Desamparados, que presidía la iglesia, las misas, los sermones, el canto gregoriano, las máximas de D. Juan Más, el padre espiritual, con su "Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío", sus tabúes, miedos, aprensiones, "ni una gota de agua antes de comulgar", la Santa Bula que dispensaba algunos días de la abstinencia de comer carne en la Cuaresma, Etc..
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Pero ¿cómo se estudiaba el tema de Dios en el seminario? El texto era el de Remigio Vilariño, que al no estar en mi poder en este momento, haré referencia a otro similar que estudiamos en el primer curso en Zaragoza. (El 5º de Humanidades). Se trata de La Verdad Cristiana, Compendio de Teología Fundamental y Dogmática, (1948), de Eugenio González González.

 En el Seminario de Zaragoza. 1958.
Comenzaba tratando sobre la revelación sobrenatural y de la fe que exigía tal revelación. Y en concreto sobre Cristo como fundador de la Iglesia cuya misión divina era demostrada por el testimonio del Antiguo Testamento y por el testimonio del mismo Cristo que era confirmado por sus milagros, sus profecías y su resurrección. Para demostrar la veracidad de la resurrección se pasaba a machacar inexorablemente a los adversarios de la doctrina católica. Los que decían "que si había sido un fraude"; que "si Jesús no murió"; que "si había sido una alucinación de los Apóstoles"; que "si el amor ciego de María Magdalena que deseó tanto verlo, que efectivamente lo vio"; "que los apóstoles con su fe crearon la supervivencia de Jesús, como proyección exterior de su idea"; "que si lo que ocurrió es que el cuerpo de Jesús fue echado a la fosa común"; "que si no se dejaron doblegar los apóstoles ante el fracaso de Jesús y comenzando por Pedro empezaron a ver de nuevo a su Jesús, cual en otro monte Tabor"; "Continuó después Santiago y el día de Pentecostés lo vieron 500 personas", etc. etc. etc.
A partir de ahí se desarrollaba toda la doctrina sobre la Iglesia de Cristo. Las fuentes de la revelación eran la Sagrada Escritura, la Tradición divina y los Dogmas de la Iglesia. Lo que seguía era teología pura: "Dios, uno en esencia y Trino en Personas"."Creación y Orden Sobrenatural". "Fin del mundo y el destino del hombre". "La Encarnación y la Redención". "La Gracia Divina". Y "los Santos Sacramentos".
Entre las hojas del libro de religión he encontrado unos apuntes sobre Mariología. Cinco tesis se desarrollan esquemáticamente:
"La Beatísima Virgen María desde el primer instante de su concepción fue preservada de toda mancha de pecado original por un singular privilegio mediante los méritos de Cristo".
"La Virgen María es Madre de Dios y Madre de los hombres".
"La Virgen María es verdaderamente mediadora".
"La Inmaculada Madre de Dios siempre Virgen María terminado el curso terrestre de su vida fue subida a la Gloria Celeste en cuerpo y alma".
"La Virgen María es realmente Reina y Reina de misericordia".
La forma de estudiar los temas era siempre la misma: Explicación de los términos. Rechazar los adversarios. Aportar la Doctrina de la Iglesia. Desarrollar unas pruebas y unos argumentos racionales según el común pensar de la Iglesia, dogmatizando los enunciados expuestos. Por ejemplo se recuerdan los dogmas definidos sobre la Santísima Virgen: 1) Inmaculada (Pío IX, 1854). 2) Sin pecado (Concilio de Trento, 1545-1563). 3) Siempre Virgen (León Magno en la "Carta Magna", Calcedonia, 451). 4) Madre de Dios (Tercer Concilio Ecuménico de Éfeso, Celestino I, 491). 5) Asunción de la Virgen (Pío XII, 1950).

La ciudad nos atraía.
En este primer año en Zaragoza seguimos haciendo excursiones que además de distraernos del estudio, ampliábamos conocimientos de la vida real. Por ejemplo cuando fuimos a visitar las Minas de Sal de Remolinos. Fue una sorpresa, las paredes blancas de sal cristalina y los labios muy salados. Visitamos el Valle de Ordesa hasta la Cola de Caballo y pisando nieve como nunca habíamos pisado. El castillo de Loarre fue también uno de los mejores recuerdos.
Pero lo que sí normalmente hacíamos es ir a los "cantemisa" de los nuevos curas en sus pueblos. La Schola Cantorum no podía faltar nunca. Recuerdo cuando cantó misa nuestro amigo Félix Felipe en Villarreal de Huerva. A la hora de dormir nos distribuyeron por las casas del pueblo. Fui a parar a la casa de la hija del alcalde, recién casada, y que todavía no habían estrenado la casa. Dormí sobre dos gruesos colchones de lana. Qué maravilla. La sorpresa fue cuando hubo que hacer uso del excusado. Las gallinas se movían por debajo. El nerviosismo acompañó aquel momento íntimo.
Se estaba terminando de construir el ala derecha del edificio del seminario para poder traer al Seminario Menor que todavía continuó un par de años en Alcorisa. Nosotros lo observábamos todo. Por cierto que el Rector destinó a un compañero a vigilar y contabilizar los camiones de materiales que venían para las obras. Había veces que entraban por una puerta y sin descargar salían por otra.
Desde mi ventana se veía la recién construida "Casa Grande", el gran hospital de Aragón. A la izquierda estaba la antigua Feria de Muestras y a la derecha el gran colegio para huérfanos de magisterio. Hoy el IES "Miguel Catalán". En medio eran todos campos de cultivo. Más tarde construirían el Campo de Fútbol "La Romareda".
En octubre de 1956, estalló en Hungría un alzamiento popular anticomunista, que fue aplastado por las tropas rusas al servicio del nuevo Gobierno de Janos Kádar, durante el mes de noviembre siguiente. Los tanques rusos invadieron Budapest (Diccionario Enciclopédico de Espasa-Calpe, S.A. 1957). El impacto en España fue impresionante. En el Seminario de Zaragoza también. Tal es así que el compañero de curso José María, el de Muel, se arrancó en una arenga animándonos a alistarnos cual "Segunda División Azul". Naturalmente fue un fervor, no podía ser de otra manera. Pero creo que de alguna manera era bien visto por nuestros profesores. Entrábamos de lleno en la consigna de ¡Franco sí, comunismo, no! A partir de aquí empezamos a pensar de una manera más global. Después veremos hasta donde nos ha ido llevando a cada uno de nosotros el destino. Supuso nuestra primera rebelión contra este acto de Dictadura Rusa. Pero la cosa no quedaría por parte nuestra así, porque en general hemos sido poco amigos de soportar dictadura alguna.

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